posted (2001jan01) **
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Pensándolo bien, cada cultura “fabrica” una medicina coherente
consigo misma. La cultura de esta civilización es |
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En el otro extremo, aparente extremo nada más, “el mercado” ofrece
la posibilidad de escaparse de la llamada “realidad”
gracias al atajo sin demostraciones de las distintas sectas y cofradías
que ofrecen la salvación vía lechuga o arroz integral
(uno podría adivinar internas atroces para dirimir esta opción
de hierro) o practicando cierto orientalismo recalentado del
cual descreen en el mismísimo Oriente.
Gracias, muy amables por ofrecer estos dos manjares tan apetitosos y tranquilizadores,
pero por mi parte prefiero otro
camino, el de la medicina energética.
¿En qué consiste ese sendero, cuál es su originalidad
y por qué puede considerarse que tiene grandes posibilidades de
constituirse en la medicina del futuro?
Primero porque la medicina energética apunta a un proyecto de ser
humano distinto del que proponen las dos variantes
mencionadas: propone una persona integrada al interior de si misma, donde
“el cuerpo y el alma” sean valorados por
igual y se acepte que están íntimamente unidos, inevitablemente
unidos. Unidad extensiva al resto de los humanos
(sociedad), de los otros vivientes (naturaleza) y del cosmos (universo).
Segundo porque el único objetivo válido que se propone es
ayudar a que los trastornos de la salud se resuelvan a fin
de lograr que el simple y natural objetivo de la existencia pueda realizarse:
“el amor, el trabajo y el conocimiento son las
fuentes de la vida y deberían gobernarla”.
Para lograr estos objetivos, la medicina energética desarrolla una
mirada fundamentada en la energía, de la cual participan
por igual las mejores expresiones de las culturas oriental y occidental.
Oriente aporta la acupuntura china y Occidente la orgonomía reichiana.
¿Qué es, entonces, esta “famosa” energía y cómo
se la utiliza?
No crean que éste es un término ambiguo, confuso o dictado
por las leyes del mercado.. Existen variadas energías pero
aquí se está hablando de la energía vital o bio-energía,
como se prefiera denominarla. Es la mismísima energía
característica de los seres vivos (todos) y está muy lejos
de ser sólo una hipótesis atractiva: es una fuerza física
que
puede estudiarse, concentrarse y utilizarse terapéuticamente, ya
que no sólo se la encuentra en los seres vivos
sino también en el medio ambiente donde transcurre nuestra existencia.
En la profundidad y en la superficie del organismo esta energía
tiene trayectos específicos (meridianos o canales) que
una gran tradición médica ha estudiado con pericia y minuciosa
observación: la medicina tradicional china, de la cual la
acupuntura es el fruto más brillante y conocido. Para esta concepción
el organismo humano es un sistema energético
integrado e íntimamente vinculado con los otros sistemas vivos animales
y vegetales, pero también con el medio
ambiente geográfico y climático. Y es el devenir de estas
relaciones lo que estudia la acupuntura para definir un
diagnóstico y prescribir un tratamiento.
A lo largo del tiempo y del espacio, la búsqueda de los científicos
chinos no fue un acto solitario. Otras tradiciones
también postularon la existencia de la energía vital, que
los chinos llamaron chhi, los hindúes prana y los griegos pneuma.
Quizá nuestros héroes de tez amarilla y ojos rasgados llevaron
ventaja en la investigación porque eran verdaderos
naturalistas y por lo tanto observaban la realidad con ojos asombrados
y descubridores.
Y han encontrado un "socio" impensado en occidente, alguien que
surgió de otras historias y en un contexto absolutamente
diferente, pero cuyas investigaciones y hallazgos se articulan notablemente
con las de aquellos anónimos y geniales
precursores.
El doctor Wilhelm Reich (1897-1957) descubrió la misma energía,
que llamó orgónica, aunque utilizando otros métodos
que lograron objetivarla y hacerla pasible de experimentación y
comprobación. La ciencia que fundó se denomina orgonomía
y su objetivo es el estudio de la energía, tanto en los seres vivos
como en su entorno inmediato y el cosmos. Sus alcances
son tan vastos que pueden reconocerse en el origen de todas las escuelas
bioenergéticas, las que tratan los
conflictos psicológicos desde o con “el cuerpo”.
Varios de sus hallazgos han sido integrados a este sistema en forma sumamente
práctica (esta "practicidad" es esencial en
medicina) como ocurre con los acumuladores de energía, cuya utilización
se indica en puntos de acupuntura.
Energía significa fuerza en acción. Y si se habla de la energía
biológica, ésta es la "fuerza en acción"
capaz de producir
emociones como la ira o la tristeza y eventos fisiológicos como
el movimiento muscular o la secreción glandular.
La realidad de un ser vivo viene toda junta (integrada) y no es su culpa
que la ciencia oficial la desintegre o la
estudie en innumerables disciplinas: biología, medicina, psicología,
sociología, etc.
Para entender las relaciones entre energía, cuerpo y psique podemos
imaginar un árbol: las raíces y el tronco son la
energía. Y las dos ramas principales se llaman una cuerpo y la otra
psique. Suponer una sin la otra es inconcebible.
La medicina energética actúa sobre ambas ramas trabajando
sobre las raíces y el tronco, o sea: sobre la energía.
Veamos cómo lo realiza en la práctica.
En medicina, la mejor práctica empieza con una buena mirada.
¿Cómo tomar buenas decisiones terapéuticas si no se
entiende lo que está pasando?
En esto reconocerán si se trata o no de una medicina distinta, profunda,
innovadora: en el estilo de leer los signos y
síntomas. El secreto de la acupuntura y de la orgonomía reside
justamente en eso, en su capacidad para descifrar los
mensajes que el cuerpo/ alma de las personas emite constantemente. Eso
se llama pensamiento funcional, algo así
como el método científico de la medicina energética
y lo que verdaderamente la distingue.
¿Qué sentido tienen esta fiebre, este dolor de estómago,
una contractura muscular o aquel aumento de la presión?
¿Por qué razón ocurren estos sucesos en esta persona?
¿Es una “gripe” constructiva o destructiva?
Tanto para poder leer correctamente estos sucesos como para actuar sobre
ellos, la medicina energética utiliza una
combinación de acupuntura tradicional, acupuntura moderna y orgonomía.
La acupuntura tradicional permite ejercer una clínica integrada
que torna comprensibles los síntomas valorando el
estado de las energías internas (emociones) y externas (clima, medio
ambiente). Ha desarrollado una gran capacidad
para “leer” las correlaciones que existen entre órganos, tejidos
y emociones. Sabe, por ejemplo, que el pulmón y el
intestino grueso se relacionan con la sequedad, la tristeza, la piel, el
otoño, el olfato y el sabor picante. O que el
riñón y la vejiga no pueden separarse de los huesos, el frío,
el miedo, el invierno, la audición y lo salado. Pero que
el hígado y la función biliar guardan estrecha relación
con la primavera, el viento, la visión, la ira, los músculos
y lo
ácido. Y si esto ya es maravilloso porque permite “entender” un
asma o un colon irritable, qué puede decirse de la
increíble capacidad terapéutica de la acupuntura tradicional
con sus más de mil puntos ubicados en la piel y sobre los
cuales puede influirse con agujas, presión, calor, electricidad,
infrarrojo, laser o ultrasonido. ¡La “verdad” de la
acupuntura siguen siendo sus puntos! Y ellos están ahí, con
sensibilidad variable, esperando el estímulo adecuado para
volverse elocuentes equilibrando la energía y mejorando las funciones
alteradas.
Los desarrollos de la acupuntura moderna son una bendición para
quienes ejercemos esta medicina por convicción y
necesaria certeza. Un adelanto importantísimo fue la posibilidad
de comenzar a medir los puntos con aparatos
electrónicos. ¿Sabían que cada punto tiene determinada
carga eléctrica que puede obtenerse con equipos
apropiados? Lo interesante es que la carga varía lo suficiente como
para poder diagnosticar en los dos aspectos
determinantes de la medicina energética: la cantidad de energía
y su distribución (equilibrio o desequilibrio). Lo
característico de los puntos es que poseen una resistencia eléctrica
más baja que en los sitios de la piel donde no hay
puntos, razón por la cual se dice de ellos que son “electro-permeables”.
Se miden de acuerdo a los parámetros del
sistema Ryodoraku de Japón, del cual se utiliza uno de los aparatos.
Pero hay otra escuela que también ha permitido
avanzar sólidamente en este terreno: la electroacupuntura alemana
del Dr. Voll apoyada en la exactitud de la implacable
electrónica alemana que nos proporciona el Dermatrón. Con
él se pueden hacer dos cosas notables: un diagnóstico de
la
función de los distintos órganos a través de los puntos
de acupuntura y un test de medicación. Lo primero permite
estimar si un órgano se encuentra funcionando normalmente, en hiperfunción
(rango “inflamatorio”) o en
hipofunción (que puede llegar a la degeneración). Lo segundo
permite investigar si una medicación posible será
adecuada para el tratamiento, indiferente o tóxica.
Y la orgonomía, absolutamente complementaria de las primeras dos.
Sus aportes son numerosos y valiosísimos para
terminar de redondear una medicina a escala realmente humana. Si la acupuntura
supone la existencia de una
energía distinta y característica de los seres humanos, la
orgonomía la demuestra y la utiliza para sus tratamientos. Así
es que existen dos artefactos simples y contundentes en su arsenal terapéutico:
los acumuladores de energía orgón y
los extractores de energía o Dor-buster, utilizados para eliminar
energía negativa de los sitios donde se encuentra
estancada, ejerciendo una acción de bloqueo sobre el conjunto del
campo energético. De la orgonomía procede,
también, la concepción de coraza y de estructura caracterial
(en sentido amplio, psicofísico) que se utilizan
combinándolas con las tipologías de la acupuntura tradicional.
La ciencia reichiana y su método de análisis funcional son
indispensables para comprender el origen de los trastornos humanos a nivel
individual y social, expresados en las
distintas situaciones de bloqueo energético y en el desarrollo de
las estructuras caracteriales. ¡Por fin puede
entenderse porqué y cómo se desarrollan el cáncer,
el asma, la artritis, la úlcera o el fascismo!
El análisis de la energía gracias a la medición de
los puntos, la comprensión de los bloqueos que debemos a la
orgonomía y el test electrónico de medicación permite
incorporar de manera natural dos importantes recursos
terapéuticos: la homotoxicología de Reckeweg (homeopatía
moderna) y los oligoelementos de Menetrier (medicina
funcional). Basta con medir estos medicamentos en los puntos apropiados
para corroborar su posible eficacia.
Entonces la medicina energética dispone de un poderoso arsenal diagnóstico
(las mediciones) y terapéutico: acupuntura
y su variedad de técnicas para estimular los puntos, orgonomía
con los acumuladores de energía y los Dor-buster,
oligoelementos y medicamentos homeopáticos. Aunque también
enfoques nutricionales y relacionados con la
actividad física, que ahora no se desarrollan para no alargar este
artículo.
Andar en este camino es como navegar por el mar de la energía.
Y tiene la misma utilidad que la primavera: es un comienzo, un amanecer.
Si la curiosidad es grande, puede investigarse más extensamente
en un sitio virtual que habla de cosas reales:
http://www.acupuntura-orgon.com.ar donde se recibe de buena gana a los
aventureros y expedicionarios.
Dr. Carlos Inza
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